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martes, 15 de marzo de 2011

CRECIENDO JUNTOS

Hacía ya tiempo que no escribía, que no dejaba escrita la memoria de mi vida de madre, la vida de esta mamá que se sigue buscando a diario a si misma, que sigue creyendo que todo al final tendrá un sentido, cobrará forma, y esa forma nos hará comprender todo el camino recorrido, todo lo que se ha hecho y se ha dejado de hacer, todo absolutamente todo, tendrá sentido, y eso me da fe, me da fuerzas para hacer lo que siente mi corazón, para no desfallecer, para seguir creyendo, para renovarme, para despertar viejos caminos, para abrir nuevos cajones, y dejar algunos vacíos para lo nuevo, para lo siguiente, para el cambio, espacios que pueden llenar de felicidad la vida, que pueden conjugarse, que pueden descubrirse, espacios para compartir, para aceptar que la vida sigue velozmente hacia adelante.
Con un hijo eso es inevitable, con cada nuevo descubrimiento, los primeros pasos, las primeras palabras, comprendo que a diario absorbe y aprende todas y cada una de mis palabras y gestos, que soy su ejemplo y eso me exige ser impecable, ser su ejemplo, y es una gran tarea, tarea que asumo con entrega y  cariño, pues en mis manos está lo que será en un futuro.

Con mi niño estoy siendo feliz, crecer a su lado me hace sentirme afortunada, agradecida, porque este momento vivido a su lado es único, es lo mejor que puedo darle, juntos vamos creciendo, conociendonos, estrechando lazos, aumentando nuestro amor infinito, y es que cada día que pasa lo quiero con mas fuerza, es un amor superior, que traspasa cualquier barrera, cualquier pensamiento racional, porque es todo amor, intuición, lucidez, experiencia guardada en los genes tras generaciones, toda una gran experiencia de vida, experiencia que me hace sentirme plena, esta es una gran misión.

A su lado, creciendo juntos, siento que ganamos vida, siento que estamos construyendo para el futuro, que sembramos en tierra fértil, que estamos unidos por lazos invisibles, por raíces ancestrales, que somos lo que creamos, y que juntos moveremos montañas.

Buenas noches mi ángel, mi precioso hijo, juntos crecemos, juntos seremos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

DIAS DE VERANO

Hemos estado en la playa, en la montaña, en la ciudad, en el campo, en casa, en el pueblo, y en todas partes mi bebé disfruta ya de cada segundo de vida, ha aprendido a ir ya suelto, sin la necesidad de nuestras manos protectoras que le guían a cada instante, es maravilloso verle crecer en plena libertad, cuando su pequeño cuerpo se mueve casi como el de un adulto, y quiere ir al mismo ritmo, imita nuestros gestos, y aprende a gran velocidad, es una pequeña esponja que chupa todo lo que ve y todo lo que toca.

La brisa del cambio me ha dejado un poco más relajada, me ha traído el recuerdo de que todo pasa, y que aunque duro y difícil, también ha sido un año lleno de amor y alegría, mi precioso bebé ha aprendido a besarme y abrazarme, estoy segura que antes también lo hacia, aunque yo no era tan consciente, ahora me pasa todo su amor, todo su cariño puro y transparente, inocente y limpio, y eso me da fuerzas para darle el ejemplo que se merece, para que crezca a través de mi cariño y comprensión.
El es tan hermoso, y parte, bueno si, gran parte, es gracias a la labor que he estado haciendo durante este año, gracias a mi dedicación absoluta y a mi amor en exclusiva para mi preciso hijo.
Esta es la mejor recompensa, que pueda abrazarme y besarme, y su cuerpo pequeñín me de más de lo que yo pueda imaginar, porque esos abrazos me reconfortan el alma, me calman y serenan, me recuerdan que estoy viva, y que merece la pena vivir intensamente, aunque a veces sea tarea complicada.

Juntos hemos disfrutado de todos los escenarios en los que la vida nos ha ido parando, al principio de verano, unos días de playa, allí rebozados los dos, llenítos de arena, jugamos a ser marineros de nuestro corazón, aprendió a abrazarme, a saber lo que significa el contacto piel con piel, a quedarse en mi regazo más tiempo, para disfrutar de mis latidos, y yo poder acariciar su piel joven y delicada, así pasamos en la playa los mejores momentos del verano. El agua salada, las olas, los castillos de arena, la brisa de un mar cercano, y el cansancio de vuelta a casa, dejando el rastro entre las sábanas de nuestro paso por la arena.

Pronto pasamos al campo, al pueblo, donde la libertad se apoderaba de las calles, donde sin coches se podía respirar aire puro, la piscina, el río, los niños, cualquiera era excusa para lanzar sus besos, y es que descubrimos juntos lo gratificante de regalar besos y cariño, y así entre chapuzón y chapuzón, acompañados de los que siempre están lejos, hemos compartido unos días de verano inolvidables.

Sus primeros pasos en libertad, con la inestabilidad todavía presente, pero afianzandose día a día, y llorando a cada chichón, hemos ido creciendo amándonos, sin olvidar que el calor de los días de verano, debe perdurar también, todo el invierno.

miércoles, 14 de julio de 2010

INICIAR EL DESPEGUE

Qué difícil es empezar a despegar un poquito ese pegamento, firme y solido, que nos ha unido durante 12 meses con nuestros hijos, qué difícil es pensar que no volveremos a pasar las 24 horas juntos, planificando nuestro día, comidas, juegos, paseos, y que ya no estarán bajo nuestra atenta mirada, la que vale, la que ha de ser, porque sólo nosotras sabemos lo que debemos y no debemos hacer con nuestros hijos, imagino que seguirá siendo así aunque le llevemos un ratito a la guarderia y nos planteemos volver a hacer algo con nuestra vida, laboral, intima, personal, solo que empezaremos a despegarnos un poco de esa sensación de estar unidos piel con piel, más allá de cualquier sensación esta es como un vicio, que engancha, que crea adicción, porque es hermoso contribuir al crecimiento de nuestro precioso hijo, aunque esto a veces nos asfixia, nos desborde, nos haga llorar, nos desequilibre, pero nos da tantas cosas buenas y maravillosas, y es que, si que cuesta... y mucho.

Pero, en el fondo de nuestra alma, sabemos que hay que seguir, que no podemos quedarnos paradas por más tiempo, que hay que iniciar el despegue, el salto, el paso, recuperar un poco la independencia, e incorporarlo todo a nuestras vidas, creo que no será tan complicado y que todo es empezar, es decidirse, saber que nuestro hijo fuera de nuestros cuidados, estará bien durante unas horas.

Yo amo a mi hijo, con todo mi corazón, es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida, su embarazo fué un mundo de descubrimientos y emociones nuevas antes desconocidas para mi, que me llenaron de amor incondicional. El nacimiento de mi hijo fue el día más feliz de mi vida, su cuerpo pequeño y fragil despertó en mi un sentimiento de protección, de amor por encima de cualquier cosa, estaba enamorada de mi hijo, de mi precioso bebé, que dependía completamente de mí, ahora ese bebé se ha hecho fuerte y sano, es sociable y cariñoso, y nos queremos porque pasamos todo el tiempo juntos, uniendo nuestros lazos, pero tambien he llorado, y me he sentido perdida, ahora es el tiempo de empezar a recuperarme, y he de dar el paso, he de volver a la vida laboral y aprender a dejar a mi niñito en otros brazos, en lo que estará bien y seguro que lloraré yo más que el, pero habrá que hacerlo.

Luego encontraremos nuevos ritmos, nuevas rutinas, que nos seguirán uniendo, nos seguirán enseñando, enseñando que la vida está para que aprendamos de ella, yo se que tengo mucho que aprender de él, y el de mi, yo le enseño a vivir en este mundo, el me enseña a amar, a reir, a ser niña de nuevo, el me enseña a ser fuerte ante la adversidad, el me ensaña a soñar de nuevo, a ser paciente y tolerante, él y yo juntos contruimos puentes indestructibles, juntos nos hacemos fuertes, sin dejar de mirar hacia adelante y creer que todo es posible.

lunes, 5 de julio de 2010

LOS CAMBIOS

Y es que con mi pequeño soy testigo de todos sus cambios, casi a cada segundo, casi a cada giro de cabeza me parece ver a mi pequeñin con un nuevo cambio, con una nueva mirada, un gesto, una sonrisa, un paso, un beso, una palabra, es la ley de la vida, ellos crecen a la par que nosotros mismos, nosotros conscientemente, ellos sin serlo todavía, pero con esa fuerza que les va llenando a cada nuevo hallazgo, a cada nuevo logro o meta, la superan sin miedo ni malos recuerdos, sólo miran hacia adelante...me asombra lo fuerte que puede llegar a ser.
Yo no se cuantas caídas habré consolado a mi niño, llantos y lágrimas que duran unos segundos, segundos que al instante recuperan para volver a intentarlo de nuevo, volver a ser capaces, y lo logran y lo superan con creces, hasta buscar una nueva meta que alcanzar.

Es esa capacidad de no mirar la caída, la que me sorprende día a día, ojala yo supiera recuperarme tan aprisa de los golpes, y poder vislumbrar un nuevo horizonte casi al instante, desgraciadamente los adultos, nos hemos llenado de miedos hasta conseguir paralizarnos a cada error, a cada mala decisión.

Antes no me costaba decidir qué rumbo tomar, ahora me estoy volviendo más y mas indecisa, y no se a que se debe, serán esas caídas que me han hecho herida y todavía no cerraron, será la influencia de lo que dirán que siempre acecha a nuestra puerta, sólo se que antes no me ocurría, y ahora siento que he perdido eso que me regala mi hijo cada día, el miedo a los cambios, a las decisiones....

Hoy me acuesto con la certeza de que los hijos llegan para ayudarnos, para restablecer nuevas conexiones oxidadas, llenas de polvo por no hacerles caso, conexiones que antes nos hacían fuertes, que nos ayudaban a luchar por un sueño, por una ilusión, por una esperanza, y hay que saber aprovecharlo, hay que saber capturar esos impulsos limpios y sinceros que mueven a los niños, para volver a encontrarlos en nosotros mismos y no temer la caída, sino temer la pasividad y la muerte en vida.

Ahora mi hijo llora, asustado por un mal sueño, por el calor que atora los pensamientos, que adormece los cuerpos, y le canto una nana, lo abrazo fuerte y le digo que le quiero, que todo irá bien, que nos es más que una pesadilla, que pasará y pronto volverá a disfrutar del aire refrescante de la noche, protegidos por las estrellas, acunados por la certeza de que mamá siempre estará cuando despierten, con eso les basta para ser fuertes a cada cambio.

Yo se que el abrazo de mi marido me reconforta en momentos de confusión, que las palabras siempre sabias de mi madre me protegen de la noche oscura, y se que en mí reside toda la fuerza que necesito para cambiar.

Buenas y calurosas noches a todos.

lunes, 28 de junio de 2010

LOS PRIMEROS PASOS

Qué hermoso es ver los primeros pasos de tú hijo... como algo mágico, sin saber muy bien como ha sido, descubres que a lo largo de un año, los bebés pasan de ser, seres indefensos, que necesitan día y noche de nuestros cuidados, amor, paciencia y cariño, a comer prácticamente de todo, entender el 90% de las palabras, y echarse a andar como ese ser libre que es y que necesita descubrir todo, absolutamente todo.
Yo lo observo, hoy perpleja de los cambios tan grandes que ha dado, y de como se ha formado ese bebé, hermoso y puro, con sus pequeños arranques de carácter y mal genio, acompañados de una personalidad que se forja día a día, aun así el me soríe a cada paso, y a mi se me saltan las lágrimas casi sin poderme contener.

Lo hemos hecho muy bien, sé que a pesar de las dudas, del mal tiempo, de la crisis personal, de los problemas que hemos tenido este año, se que el trabajo con nuestro hijo ha sido impecable y eso me da fuerzas, porque sinceramente en muchas ocasiones he creído que mi matrimonio se iba abajo, y que no seriamos capaces de superar tantos sinsabores, tanta amargura, camuflada a menudo en reproches y más reproches, ahora se con el paso del tiempo, que voy aprendiendo a ceder, y a luchar por un amor que perdura, que nuestro hijo nos ha dado un inmenso motivo para seguir juntos, y no perdernos con tantos y tantas cosas buena que todavía nos quedan por hacer.
Sabía que la vida estaba compuesta de innumerables e impredecibles cambios, mi madre siempre me insistió en ellos, pero es ahora cuando soy consciente de lo que conllevan,  y lo cautelosos que debemos ser ante ellos, un mal gesto, una palabra sin ser escuchada, un comentario en el lugar y en el  momento inadecuado, pueden arruinar años y años de comprensión y cariño, porque uno está al límite y cuando se está límite uno no sabe ni quien es.
En la búsqueda de quienes somos, en tiempos difíciles, pero con la fuerza interior de tirar para adelante, ya no por ti, sino por los que esperan de ti, una sabe que no esta sola, que la vida nos trae siempre a esas personas amigas, a esos padres y hermanos comprensibles, a esa pareja que te ama, por encima de cualquier cosa, a ese hijo que está lleno de inolvidables momentos, lleno de miradas cómplices, y abrazos tiernos, de cuentos y caricias, y primeros pasos, marcados todavía por la inseguridad y el desequilibrio, pero siempre seguros de que mis brazos, al menos por ahora, estarán siempre para protegerle.
Ahora mi pequeño me mira, me observa escribiendo estas lineas que me ayudan a liberar mis pensamientos, y me llama "mamá", con sus pequeños bracitos alzados al aire para que le coja....confieso que yo también lo estoy deseando, ya es la hora de volver a mis tareas.
Un abrazo a todos y gracias por escucharme, bueno por leerme.

jueves, 24 de junio de 2010

Tu mujer interior

Mi mujer interior, en qué momento la perdí????, en que momento que ya no recuerdo, dejé de escuchar lo que mi voz interna me decía???, yo creo que no es que no la oiga, sino que la dejas un rato, para atender otras cosas, pañales, llantos, abrazos, pesadillas, risas, juegos, paseos, caricias, y eso es lo más importante porque, también tú intuición femenina te llama al cuidado del bebé, que pide tu amor a todas horas y... qué feliz te sientes al saber que sólo tus abrazos calman los llantos de un bebé perdido y hambriento, pero esta maravillosa maternidad tiene su doble cara, al menos para mi la tiene, porque no exagero cuando dices que lo dejas todo por estar a su lado, y eso se convierte en una adicción pero también en una trampa, porque después de haber criado a tú hijo, cuando ya no te necesite, que será de ti, que será de tus proyectos, de tu trabajo, de tu voz interior.
Y lo gico es lo que me esta pasando ahora, perder la noción del tiempo, no saber donde esta esa mujer, sus metas y logros, porque cuando pasas 24h con tu precioso bebé, no tienes tiempo de mucho más que de estar a su lado, y dedicarle y profesarle todo, absolutamente todo, hasta tu mujer, porque pasas a ser mamá, mamá feliz, sintiéndose a veces rara, por no sabiendo que rumbo tomar.
Ha pasado casi una año desde que dí a luz, y...ha sido un viaje largo, es verdad, ha sido una aventura diaria que no desearía que se acabara nunca, que volvería a repetir una y mil veces, pero con algunos cambios, y me entristece pensar que ha crecido tan deprisa, que el tiempo de necesitarme exclusivamente se va acabando, y por un lado no quiero despegarme, pero por otro...pienso en respirar un poquito, porque la mujer que está en ti, tiene de nuevo la oportunidad de reinventarse, de volver a hacer cosas sola, volver a cruzar la puerta de ser madre,mujer, amiga, empresaria, trabajadora, que siente que todo es posible para ella, que sabe que puede con eso y con mucho más, que sabe que no está sola,que ha decidido construir un hogar, y seguir siendo ella misma, sin morir en el intento.
Y amo a mi precioso hijo con todas mis fuerzas, como nunca antes había sentido nada, y le quiero más allá de lo palpable, enraizado en mi interior sabiendo que él es parte de mi ser, y así seguirá siendo, y...ahora quiero también no olvidar a mi mujer interna, que a ratos me reclama, y debo pulir a mi deshabitada mujer, y empezar a limpiar, al igual que limpio mi casa, y y pintar las paredes, recomponerme, y eso llevará tiempo, lo encontraré aunque sólo sea a ratos.
Os mando un abrazo inmenso

miércoles, 23 de junio de 2010

SIEMPRE BIEN

Y....una no siempre está bien, no siempre, y menos con un embarazo, con las hormonas a mil por hora, sin saber que está pasando en tu interior, y tú cuerpo cambiando, pero tenía que estar bien, tenía que aguantar y sonreír, a pesar de las dudas, muy a pesar del mal tiempo, tenía que seguir, y no se como lo hice, pero lo conseguí, no me gustaba la situación, problemas y más problemas, pero sabía que si yo me desmoronaba también, no nos quedaría ni la ilusión de nuestro bebé que crecía dentro, y que nos daba esperanza, nos daba un motivo para seguir adelante, ante un futuro sí...incierto, pero él era la luz que nos llenaba a cada instante.
Creo que todas las madres nos llevamos las manos a la tripa, yo lo lo hacía constantemente, era mi contacto con él, con la piel, con sus pequeñas pataditas que ya empezaba a notar, o eso creí, nadie te explica lo que es cada cosa, casi por instinto sabes, actúas, sientes como está.
Yo tenía que estar bien, seguía activa con las clases, y eso de algún modo me ayudó a proyectar mis pensamientos negativos en la creación, al menos, de mis ideas y trabajos de clase, cuando llegaba a casa, aunque mi marido estuviera triste o confundido, le daba un abrazo, preparábamos la cena y a la cama, si es que no me había dormido yo antes en el sofá, el sueño es un síntoma muy común en las embarazadas, disfrutad mientras podáis, que luego una está destrozada de no dormir.
Aunque la vida sigue con normalidad, a pesar de que la tripa crece hasta tal punto que no ves los pasos que das al caminar, yo creía que ese estado me hacía inmune de muchas cosas, y ufffff.....fui todo lo fuerte que pude, hasta que las lágrimas dejaban paso a la incertidumbre y la confusión, siempre lo hice sola, para no crear más angustia a mi marido, creo que hice bien, no lo sé, sólo se que ahora él es el fuerte, y me da las fuerzas para seguir, no sé si llorará a escondidas, el caso es que mi corazón como no lo ve, no lo siente.
Hoy me siento triste y perdida, estoy intentado centrarme en la preparación del primer cumpleaños de mi pequeño, para no pensar más de la cuenta, será la semana que viene, aunque me hace más ilusión a mi que a él, que ahora no se entera de nada, quiero que todo esté bien, y me he puesto a limpiar la casa, y he limpiado con tanto ahínco, que no se si quería dejar la casa reluciente o la limpieza era un reflejo de mi interior que necesita pasar por una limpia....todavía me queda mucho por hacer, eso si, un consejo, cuando os sintáis perdidas no dejéis que la cabeza se apodere de vosotras, haced algo, aunque sea limpiar la casa, preparar un pastel, planchar, lo que sea, con tal de no pensar.
Hasta mañana