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miércoles, 23 de junio de 2010

SIEMPRE BIEN

Y....una no siempre está bien, no siempre, y menos con un embarazo, con las hormonas a mil por hora, sin saber que está pasando en tu interior, y tú cuerpo cambiando, pero tenía que estar bien, tenía que aguantar y sonreír, a pesar de las dudas, muy a pesar del mal tiempo, tenía que seguir, y no se como lo hice, pero lo conseguí, no me gustaba la situación, problemas y más problemas, pero sabía que si yo me desmoronaba también, no nos quedaría ni la ilusión de nuestro bebé que crecía dentro, y que nos daba esperanza, nos daba un motivo para seguir adelante, ante un futuro sí...incierto, pero él era la luz que nos llenaba a cada instante.
Creo que todas las madres nos llevamos las manos a la tripa, yo lo lo hacía constantemente, era mi contacto con él, con la piel, con sus pequeñas pataditas que ya empezaba a notar, o eso creí, nadie te explica lo que es cada cosa, casi por instinto sabes, actúas, sientes como está.
Yo tenía que estar bien, seguía activa con las clases, y eso de algún modo me ayudó a proyectar mis pensamientos negativos en la creación, al menos, de mis ideas y trabajos de clase, cuando llegaba a casa, aunque mi marido estuviera triste o confundido, le daba un abrazo, preparábamos la cena y a la cama, si es que no me había dormido yo antes en el sofá, el sueño es un síntoma muy común en las embarazadas, disfrutad mientras podáis, que luego una está destrozada de no dormir.
Aunque la vida sigue con normalidad, a pesar de que la tripa crece hasta tal punto que no ves los pasos que das al caminar, yo creía que ese estado me hacía inmune de muchas cosas, y ufffff.....fui todo lo fuerte que pude, hasta que las lágrimas dejaban paso a la incertidumbre y la confusión, siempre lo hice sola, para no crear más angustia a mi marido, creo que hice bien, no lo sé, sólo se que ahora él es el fuerte, y me da las fuerzas para seguir, no sé si llorará a escondidas, el caso es que mi corazón como no lo ve, no lo siente.
Hoy me siento triste y perdida, estoy intentado centrarme en la preparación del primer cumpleaños de mi pequeño, para no pensar más de la cuenta, será la semana que viene, aunque me hace más ilusión a mi que a él, que ahora no se entera de nada, quiero que todo esté bien, y me he puesto a limpiar la casa, y he limpiado con tanto ahínco, que no se si quería dejar la casa reluciente o la limpieza era un reflejo de mi interior que necesita pasar por una limpia....todavía me queda mucho por hacer, eso si, un consejo, cuando os sintáis perdidas no dejéis que la cabeza se apodere de vosotras, haced algo, aunque sea limpiar la casa, preparar un pastel, planchar, lo que sea, con tal de no pensar.
Hasta mañana

1 comentario:

Ana I dijo...

Qué voy a contar yo sobre "estar siempre bien"... mi niño, no fue en un principio de los que vienen con un pan debajo del brazo y, digo esto, porque mi embarazo vino acompañado de un "despido improcedente"
Además de ese despido, mi querido "ex jefe", lo acompañó con frases como "es una traición a la empresa" y "no puedes permitirte este lujo en tu puesto de trabajo".
Una vez oído eso, no quise luchar por aquel puesto de trabajo. Yo era Jefa del departamento de contabilidad. Mis años de lucha me había costado llegar hasta allí y, de repente, me encuentro embarazada, en la calle y con una crisis mundial de por medio, ¿qué más se podía pedir?
Perder el empleo me costó asimilarlo y, aún llegué a realizar alguna entrevista de trabajo, pensando, tonta de mi, que alguien me querría estando en mi estado.
Pero... los meses pasaron y busqué lo más positivo a esto. Tenía la posibilidad de cuidar a mi niño durante mucho más tiempo del que habría podido hacerlo estando empleada y, además, tenía dos años de un "decente" paro, por lo que mi niño Nicolás, ha sido el verdadero beneficiado en todo esto.
He tenido momentos de bajón, en los que te sientes una auténtica maruja, pero también he tenido grandes momentos junto a mi hijo que no habría podido vivir de no haber estado en el paro.
Ahora toca buscar trabajo, Nico tiene ya 19 meses y somos "demasiado inseparables". La cosa está difícil y aún así, he de decir que he encontrado varios trabajos, pero como ahora no puedo pensar solo en mi, he dicho que no ha todos ellos; horarios, salarios, tipo de empresa... en fin, cosas que antes podían importarme menos, ahora son vitales para mi, así que... seguiremos en nuestra cruzada de "ser madres y no moriri en el intento", no?.
Seguro que al final hay una recompensa para todo esto, además de la que ya tenemos día a día juntos a nuestros pequeños.
Ánimo Andrea, tu también tendrás tu hueco en el mundo y cualquier tarde de estas nos reiremos juntas de lo que nos pasó.
Prepara el cumple de Pol y disfrútalo, porque nunca más volverá a cumplir SU PRIMER AÑITO!